Una investigación canadiense de la British Columbia University nos da cuenta de que lo más importante para nuestra felicidad en materia monetaria tiene que ver con la manera de repartir el dinero.
Según el estudio, basta con gastar un poco de dinero en otra persona para sentir la diferencia. Utilizar nuestro dinero en obras de beneficencia o en adquirir regalos para otro lleva a que seamos más felices.
Según los expertos, los actos de generosidad mejoran la imagen que tenemos de nosotros mismos y la forma en que los otros nos miran. La generosidad incrementa la alegría y la felicidad de quien regala. Al final de cuentas, regalando con gusto a nuestros seres queridos o brindando una mano a quien más lo necesita, es la manera en la que salimos más beneficiados.